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Viajar con bebés AJENOS o alguien tendrá que pagar nuestras pensiones.

Viajar con bebés ajenos (y propios no sé si casi más) es un coñazo, eso no lo niega nadie.  Lo que pasa es que es algo que se piensa y, por educación, no se dice. Y menos se publica en Twitter. Y menos aún con una foto de tan deliciosa compañía. Y menos aún todavía si eres un personaje semipúblico. Pero sí, estás cosas ocurren. Es una de las cosas malas de las redes sociales, que son muy inmediatas. Que se lo digan a Laura Caballero, guionista de La que se avecina, serie de la que El Santo sénior es fiel seguidor y que a mí también me gusta, por surrealista, que ha sido la que, a mi parecer, ha metido el patón. Igual de surrealista ha sido su comentario en Twitter. No se le ocurre a nadie, para empezar por políticamente incorrecto (así es la sociedad), hacer un comentario (que ni voy a reproducir ni voy a colgar el pantallazo porque no pretendo aquí hacer leña del árbol caído) quejándose de la que te ha caído encima por tener un viaje larguito sentada frente a una madre y su criatura. Foto incluida (sin rostros, of course)

Yo, que tendía más bien a Herodes en eso de los viajes, la comprendo profundamente. Por dos razones. La primera, que, como he dicho, es un tostón viajar con un bebé cerca (y por cerca me refiero a más menos 1 kilómetro a la redonda). La segunda, porque creo que la inexperiencia es mala consejera. Al igual que la prisa. Y en su tweet se han unido las dos cosas. Cuando no vives algo, lo que sea, es difícil entender lo que supone, tanto para bien como para mal. Y cuando no reflexionas sobre lo que piensas o haces, no empatizas y la cagas. Y, entonces, se te echa encima media blogosfera maternal.

En mi opinión, dudo mucho de que lo haya hecho conscientemente, es decir, con mala intención. Simplemente es un tostón y le ha parecido gracioso comentarlo. A mí, la verdad, entendiéndola, me ha parecido también un poco como de guay. Pero, claro, tengo un hijo y, una vez visto, todo el mundo es listo. Lo que no sabemos, por ahora, es como le sentaría o habrá sentado a la madre de la que, por cierto, ha dicho que era una maleducada. Punto. Puede que lo fuera pero, en cualquier caso, la criatura, de la que ella luego aclara que no se estaba quejando, no tiene culpa ni de molestar, porque para ella sería para la primera que aquello era el averno (4 horas de viaje por lo visto), ni de que su madre sea, en teoría, una maleducada ni de que la persona que viaja enfrente prefiera tenerla bien lejos.

Yo, en su momento, sí empaticé (y en esta entrada dejé mis humildes mierderconsejos para un vuelo razonablemente satisfactorio tendiendo en cuenta que llevas un bebé). Era el primer vuelo de El Santo. Os cuento. Embarco. Miro al angelito, vecino de viaje, que igual pidió ventanilla para observar el cielo relajadamente. Le sonrío forzadamente mientras lucho por intentar meter la bolsa del niño en el compartimento sin que se me escogorcie (la criatura). Le sigo sonriendo mientras vuelvo a luchar sentándome con El Santo a cuestas, es lo malo de viajar sola y de que el niño no se mantenga sentado, y metiendo mi bolso bajo el asiento. Cuando respiro porque AL FIN estoy sentada en el avión, lo que llevaba deseando desde días antes del vuelo, le espeto: “Querido compañero de vuelo, te ha tocado la madre con el bebé de 5 meses al lado. Espero que no te dé el viaje pero, alguien tendrá que pagar nuestras pensiones, ¿no?”

Entonces, mi compañero de viaje, se descojona. Se rompe la posible tensión. Él sabe que yo lo sé; que sé que tengo lo más temible, después de un pestazo sobaquil si me permitís, que puede tener el que se siente a tu lado en un viaje, da igual el medio de transporte que sea si bien no olvidemos que el avión es, por lo general, una lata de sardinas Y yo sé que él ha entendido que a mí tampoco me gustaría que El Santo diera la tabarra, por mí y por todos mis compañeros.

Pues eso, que hoy por ti y mañana por mí. O no, porque tal vez estés leyendo esto y odies a los niños. Pero quizá yo en algún momento te tenga que ceder el asiendo porque te hayas roto una pierna (Dios no lo quiera y no, no es una amenaza por ser un niñofóbico –1madreinitaly dixit del latín Vanesa Piñeiro inventis-), o igual te cambie el sitio en el tren, aunque implique ir en el sentido contrario de la marcha (que es lo peor), para que puedas estar con tu amigo, o tal vez me tires el café por las estrecheces aeronáuticas, o quién sabe si se te escapará un pedillo en un vuelo transoceánico, que son muy largos y es lo que tiene. Vivimos y, por tanto, viajamos en sociedad. Así que, mierderconsejo: más empatía y a vivir que son dos días. Y no olvides que ALGUIEN TENDRÁ QUE PAGAR NUESTRAS PENSIONES, aunque tal y como está el patio…

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Comments (15)

  • Nueve meses y un Día Después

    agosto 31, 2017 at 4:03 pm

    Viajar con bebés ajenos (y propios no sé si casi más) es un coñazo, eso no lo niega nadie. Lo que pasa es que es algo que se piensa y, por educación, no se dice. Y menos se publica en Twitter. Y menos aún con una foto de tan deliciosa compañía. Y menos aún…

  • Marian L. Viladrich (UnaMadredelSigloXXI)

    agosto 31, 2017 at 4:04 pm

    La verdad es que yo tampoco he tenido problemas antes de ser madre cuando me he encontrado con niños en un viaje… o en un restaurante o en una tienda o donde sea. Vivimos en sociedad y nos toca compartir espacios con gente de todo tipo. Y sí, hay niños más movidos que otros, niños que lloran, que se aburren, que están malitos… Y yo entiendo lo molesto que puede resultar para los que no son sus padres y quieren un viaje tranquilo, una cena romántica o buscar un artículo en una tienda sin un niño que lo revuelva todo y su madre le persiga llamándole al orden, pero vivimos en sociedad y hay que aprender a empatizar ante determinadas situaciones. A mí me molestan muchas cosas, pero no los niños. No es lo mismo las faltas que comete un adulto que un niño, al que no se le pueden pedir responsabilidades para las que aún no están preparados.

    1. Nueve meses y un Día Después

      agosto 31, 2017 at 4:09 pm

      Totalmente de acuerdo contigo. La empatía tiene que ser de ida y vuelta pero, aunque entendamos que a la gente sin hijos les moleste, poco podemos hacer cuando son pequeños y no tienen ningún autocontrol. Lo que pasa es que la gente cree que si podemos hacer que dejen de llorar o que no chillen pero ay, cuando los tienes te das cuenta de que no.
      Un besote y gracias por comentar

  • Anotaciones de una madre autónoma

    agosto 31, 2017 at 4:04 pm

    Una frase que evitará que te miren mal si viajas en un avión con n bebé vía 9mesesy1díadespués

  • Mamá Cuervo

    agosto 31, 2017 at 4:05 pm

    Sin duda si ha hecho eso que cuentas (estoy totalmente desconectada del mundo) ha metido la pata de lleno y sobre tu “actuación” Jajaajajaja !!! Eso es ser grande y lo demás tonterías. No se si finalmente daría el viaje o no el pequeñín lo que si está claro que cada vez que llorara tu compañero de viaje de partiría recordando el comienzo… e incluso en otros vuelos si le volvió a tocar algún bebe cerca se acordaría de tu comentario.

    1. Nueve meses y un Día Después

      agosto 31, 2017 at 4:09 pm

      Pues sí, seguramente se habrá acordado en otros viajes el buen hombre. El peque se portó de lujo, teta mediante pero, claro, niño pa un lao, niño pal otro… Pues muy cómodo no es.
      Gracias por comentar.

  • Cristina Madre Autónoma

    agosto 31, 2017 at 4:05 pm

    Me ha gustado mucho este post! Lo mejor es tomarlo con humor y decirlo tú, para que así no sean los demás los que tengan que decirlo.

    1. nuria_nueve_meses

      agosto 31, 2017 at 4:12 pm

      ¡Gracias, guapa!

  • Irene MoRe

    agosto 31, 2017 at 4:06 pm

    Una vez vi por la blogosfera (mi mierdermemoria me impide recordar dónde) a unos padres que habían preparado unos detallistas para los compañeros de vuelo. Eran unos paquete tos, firmados por el bebé en cuestión con una nota pidiendo perdón y comprensión por adelantado, que llevaba unos tapones de oídos, unas chuches y creo que una pastilla para el dolor de cabeza.
    Me pareció una idea estupenda, sobretodo para romper el hielo y empezar el viaje con buen pie.

    1. Nueve meses y un Día Después

      agosto 31, 2017 at 4:08 pm

      Qué cachondos. Ja,ja,ja. Me parece genial por romper el hielo pero vamos, creo que hay que pedir más comprensión que perdón, aunque por educación no está mal. La verdad es que hablándolo con naturalidad, ofreciendo una galletita o unos tapones de oídos la gente se ríe y se pone de buen humor y eso hace mucho.
      Un besote y gracias por comentar.

  • Mamá Oso Panda

    agosto 31, 2017 at 4:06 pm

    Jajajaja recuerdo perfectamente aquel tuit! Estoy de acuerdo contigo, ya lo sabes, pero es que ni tanto ni tan calvo. ¿Cuál era el sentido ese que había que usar? 😉

  • Gonvado “No name”

    agosto 31, 2017 at 4:07 pm

    Razón llevas ¡menos mal que el vuelo era cortito! De un Madrid – Santiago de Chile que me tocó con gemelos de seis meses en la fila de delante ni te cuento ¡ni pensiones ni leches!

  • Montsar Mis chic0s y yo

    agosto 31, 2017 at 4:07 pm

    La verdad que a mí nunca me han molestado los niños en los viajes (incluso antes de ser madre) pero vale entiendo que pueda ocurrir pero norma de convivencia, como tu dices, te callas y te aguantas sino Quien va a pagar nuestras pensiones? me quedo con tu frase que es muy buena!!! Feliz semana!!!

    1. nuria_nueve_meses

      agosto 31, 2017 at 4:11 pm

      ¡Me alegro de que te haya gustado! Muchas gracias por comentar.

  • Recomendaciones para sobrevivir a las vacaciones en familia – Locas Madres Murcianas

    agosto 1, 2018 at 3:10 pm

    […] Viajar con bebés ajenos o alguien tendrá que pagar nuestras pensiones […]

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