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Respetemos el postparto

El postparto es un periodo tremendamente sensible en todos los niveles: físico y emocional. Y no solo de la madre, también, por supuesto, para el bebé. Por eso es fundamental que respetemos el postparto. Máxime en el caso de que sea el primer hijo dado que es frecuente que la situación pille un poco de improviso a la familia. Además, tenemos muy en cuenta la preparación al parto pero lo que viene después…

Muchas veces idealizamos la vida tras el nacimiento de nuestro esperado hijo y es posible que luego sintamos que todo es un fiasco: nos encontramos mal o incluso peor que nunca físicamente, el estado de ánimo está absolutamente decaído, tenemos grietas dolorosas, no podemos descansar, nuestra casa está que parece que ha pasado un tornado, el bebé no coge peso, cuándo se le caerá el cordón, lleva dos horas sin hacer caca, no para de llorar, lo estoy haciendo fatal… O NO. Tal vez solo algunas de estas cosas. O todas (mi vida tras mi primer parto, vamos). Y es que, sí, el postparto puede ser muy variable pero, aunque no se presenten grandes problemas, es un momento íntimo y delicado y, por ello, se merece su respeto y su cuidado. Incluso yendo todo bien tanto para la madre como para el bebé, es un periodo de cambio y de adaptación para toda la familia. Démosle tiempo, favorezcamos un postparto respetado.

Respeto al bebé:

Los bebés son muy vulnerables a enfermedades por lo tanto hay que:

  • Evitar tocarles y más aún besarles.
  • Lavarse las manos si les vamos a tocar.
  • No tocarles las manos ya que se las llevan a la boca.
  • Si estamos enfermos no debemos visitar a un recién nacido bajo ningún concepto.
  • Por otro lado, si los bebés hablaran no creo que pudieran ir de brazo en brazo si no más bien que les dejáramos tranquilos pegaditos a sus mamás.

Respeto a la madre

Cada postparto es distinto y depende de muchos factores: tipo de parto, dolores posteriores, establecimiento de la lactancia, red de apoyos… La madre puede estar pletórica, hundida, a medias o según el momento del día. Por tanto:

  • Evitar opinar: las opiniones son como los culos, cada uno tenemos la nuestra. No es el momento de dar nuestra opinión sobre nada en general. Si ya está hecho, solo haremos daño. Sí podemos compartir de forma preventiva cosas que nos funcionaron. Es decir, si ya han hecho esto o lo otro no echarnos las manos a la cabeza. Otra cosa es decir “pues a mí para entretener al mayor mientras le daba el pecho al menor me funcionaba leerle un cuento”. No en plan leccioncitas.
  • No presentarse sin avisar. Preguntar qué hora y día les viene mejor. Si lo que quieres es conocer al bebé, tienes toda la vida. Si lo que quieres es dar vidilla a la madre, fetén.
  • Escuchar a la madre: sus alegrías y penas, que habrá de todo sin juzgar.
  • Ofrecer apoyo.
  • Prestar ayuda: con sus otros hijos, echando una mano el rato que estemos en su casa, llevando comida…

¿VISITAS AL HOSPITAL?

Pues esto tienen sus ventajas y sus inconvenientes.

Ventajas de las visitas en el hospital:

  • La gente no está tan cómoda y se van antes. Es decir, las visitas suelen ser más breves. A ver, que a una madre no le hace falta que estemos ahí 3 horas con ella.
  • No hay que poner cafelitos ni recoger nada tras la visita. Gloria bendita.
  • Puedes pedir a alguna enfermera que amablemete “eche” a las visitas.

Desventajas de las visitas en el hospital:

  • Como en el hospital se está al principio, el cansancio y el malestar puede ser mayor.
  • Se te puede poner la habitación como el puerto en verano. Esto, a su vez, puede convertirse en ventaja si la habitación es compartida ya que “lo siento mucho, pero por respeto a la otra familia no podemos estar aquí tantos. Os agradecemos muchísimo vuestro cariño y visita” el padre/pareja dixit. Vamos, chao, pescao. Lo malo es estar en habitación privada…
  • Estás más incómoda, probablemente no te apetezca estar medio desnuda delante de gente, dar el pecho (con el que puede que estés teniendo problemas), tener que levantarte al baño por los loquios.

Una posible opción es, cuando la madre se sienta cómoda y con fuerza, invitar a casa o citar en algún lado a (casi) todos a la vez. Puede que sea un poco caos pero, lo pasas a la vez. Igual se puede presentar como minifiesta de bienvenida al nuevo miembro de la familia. Aunque suele resultarnos difícil creo que hay dos cosas que debemos tener muy presentes. Como familia recién parida:

LA PRIORIDAD ES LA NECESIDAD DE MADRE Y BEBÉ.
LA PAREJA TIENE QUE GESTIONAR VISITAS Y TIEMPOS.

Por encima de cuñados, primas y suegros. La madre estará más vulnerable para “defenderse” y si es la pareja la que gestiona, como que molesta menos a los allegados al no decirlo directamente la afectada. En fin, suena de locos, pero así son las visitas postparto a veces. Por supuesto parto de que los familiares y amigos lo hacen desde el cariño, emocionados por conocer a la nueva criatura y, algunos, preocupados por cómo estará su madre. Pero debemos ponernos en su lugar y ser muy prudentes.

Yo, la verdad, he tenido mucha suerte en este sentido. Afortunadamente tuve un postparto respetado tanto con el nacimiento de mi primer hijo, cuyo postparto fue infernal, como tras el segundo. No me abrumaron las visitas pero tuve el apoyo logísitico y emocional que necesitaba. Doy las gracias a mi madre por estar al pie del cañón y (prácticamente) salvarnos la vida. A mis suegros y cuñada por ser extremadamente respetuosos (y después un apoyo inenarrable). A mis amigas por ESTAR.

Así que, lleva un regalo para el bebé, no te olvides de regalar a la madre que ya nadie ni la mira, pregunta cuándo ir, ofrécete para ayudar sin excederte y ¡vente pronto!

¿Tuviste un postparto respetado o te sentiste presionada? ¿Qué cambiarías de cómo lo gestionásteis?

 

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Comments (5)

  • Elisa

    febrero 11, 2019 at 4:45 pm

    Yo en mi primer parto estaba tan mal que no quise que viniera nadie a verme. Me encontraba fatal. En el segundo… de lo bien que estaba casi hago una fiesta. Lo importante es respetar a la madre, que es la que ha pasado por todo! Y cada uno somos un mundo. Yo también prefiero visitas en el hospital, así luego en casa, una está más tranquila.

  • Nai

    febrero 11, 2019 at 11:18 pm

    Yo seguí el consejo de mi madre “si vienen al hospital, estarán media horita y se irán, si vienen a casa no podrás sacártelos de encima”. Hice un esfuerzo y la verdad es que me hizo ilusión ^^ tuve a 20 personas entre habitación y pasillo durante una horita, después se fueron.

    El post parto ya es otra cosa… podría escribir una biblia sobre las intromisiones de la familia política… pero bueno. El hecho es que los amigos respetan todas esas reglas, pero el problema suele venir de los parientes. A mí me hicieron la episiotomía y madre mía ese dolor continuo… se me olvidó el del parto pero no el de los puntos xD

  • Planeando ser padres

    febrero 12, 2019 at 9:37 am

    Fue mucho mejor el segundo, porque es cierto eso de que la gente pierde el interés y después del primer parto se interesan menos por el resto de la descendencia. Además, con el cuento de la prematuridad, estuvimos un mes sin visitas ¡un gustazo! Con la primera fue un despropósito, incluyendo el secuestro nada más nacer para que la viera la familia, que había llegado al paritorio casi al mismo tiempo en que yo ingresaba. Pero por lo general la gente es bastante poco respetuosa ¡y eso que todas habían sido madres antes que yo!

  • Paula

    febrero 13, 2019 at 2:45 pm

    Teníamos muy claro como queríamos que fuese nuestra estancia en el hospi, los tres juntos y tranquilos… JA!!!!! desde el primer día la habitación se llenó de familiares muy contentos y cargados de consejos de “mierda” ( que si se va a acostumbrar a estar en brazos, que pq no le doy chupete, que pida un bibe…) no sé que nos pasó pero era como si en realidad no estuviesemos viviendo eso y al final persmos cables, yo llorando por todas las esquinas sin saber que hacer y el marido consolando..
    En fin ya llevamos 15 días en casa, el grifo de las visitas va a cuenta gotas y solo las que nos apetecen 0 compromisos.
    Ahora ya más tanquis nos estamos conociendo, muriendo de amor y de cansancio

  • Ana Belen Pacheco

    febrero 16, 2019 at 9:23 pm

    Todos los consejos son de lo más sabio. Ahora sólo qeuda que el sentido común del resto de los humanos que no acaban de parir se impoga. Jaja. Yo te visualizo echando a la gente de la habitación con ojos e loca poseída… pero eso es porque yo soy muy peliculera, las cosas como son.

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