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El lío de educar en el siglo XXI

Creo que, ahora más que nunca en la historia, estamos totalmente desubicados en relación con la educación que queremos para nuestros hijos o alumnos. Nos movemos entre dos aguas, autoritarismo y permisividad, por pura superviviencia. Y de educar en el siglo XXI, y más, quiero hablar en este post. Porque yo también me he sentido perdida y porque creo que voy encontrando la luz. Aunque aún nado entre dos aguas día sí y día también. Así que este con este post no pretendo sentar cátedra. Tampoco me gustaría que nadie se sintiera ofendido (que la crianza duele mucho). Mi intención es compartir una reflexión sobre por qué entiendo que nos hemos complicado la vida y la crianza y qué podemos hacer. Vamos, que nos sirva a todos, a mí la primera, para pensar.

Factores que complican la educación y crianza hoy día:

  1. cambios sociales: incorporación de la mujer al mundo laboral (que ya viene de lejos, sí), separación física de la familia (antes era más frecuente vivir cerca de abuelos, tíos y había más redes familiares). Tenemos pocos referentes anteriores y los que tenemos no nos sirven en todos los casos. Por otro lado, la sociedad está cambiando a un ritmo vertiginoso, más que nunca en la historia y cuando estamos asumiendo una novedad, ya ha llegado otra. Esto es una diferencia innegable en relación con educar en el siglo XXI y en épocas anteriores.
  2. trabajan ambos progenitores: vamos como pollo sin cabeza pero es complicado coger una excedencia para dedicar tiempo a la vida familiar y personal porque hay que pagar casa y comida y no da, señores. Bueno, y si uno de los dos no trabaja porque está en paro, es un problema porque no llegamos a fin de mes. Algo estamos haciendo mal.
  3. ritmo de vida frenético: las nuevas tecnologías, que adoro, imponen un ritmo brutal, inabarcable que exige hiperconexión constante y respuestas inmediatas. Esto genera estrés y no estar centrados en lo importante, por ejemplo, seguir jugando con tus hijos o preparando la cena en lugar de responder a un mail de trabajo. Creo que el digitalismo nos ha facilitado y complicado la vida a partes casi iguales. Por suerte, en nuestra mano está ir cogiendo solo lo bueno, humanizarlo, por decirlo de alguna forma. Pero no son solo las nuevas tecnologías, no, es el ritmo autoimpuesto también, tener que llegar a todo cuando menos tiempo se tiene, lo que creo que complica educar en el siglo XXI.
  4.  soledad en la crianza: al estar más distanciados de la familia, mucha gente tiene menos apoyos. Por otro lado, los horarios de trabajo dejan menos tiempo para compartir con otras personas y lo que viene siendo desahogarnos y entender que lo que nos pasa es “normal”. Benditos grupos de crianza y amigos respetuosos.
  5. individualismo: mi impresión, aunque no comparo con otras épocas porque creo que, aunque no lo pareciera, sería similar, es que hay mucho individualismo. Entiendo que es algo atávico, para velar por nuestra supervivencia, que nos sale solo. O por no sentirnos el más pringao también, por qué no decirlo. Por otro lado, en general somos como muy exclusivistas con nuestros hijos. A ver, que son mis hijos, y no los de la vecina pero, ante todo, son personas y, como tal, parte de la sociedad, futuros adultos activos en la misma. Pero, curiosamente, les dejamos participar poco de la sociedad. No consentimos que otro padre le corrija en el parque y les damos pocas responsabilidades sociales.
  6. hiperexigencia: yo madre perfecta y mi hijo hablando chino desde los 3, porque, si no, le traumatizaré de por vida y el será un fracasado, respectivamente.

¿Se os ocurre algún factor más?

Ahora, en relación con las estrategias de supervivencia educativa que adoptamos para educar en el siglo XXI, como he comentado, la mayoría oscilamos entre

Autoritarismo y permisividad

Aunque hay casos “puros”, creo que son los menos. Trabajo con padres desde hace años y pocos son absolutamente autoritarios o totalmente permisivos. Sí que, por temperamento, educación recibida o situación personal, creo que tenemos tendencia hacia uno de los dos lados.

Pero, lo habitual es que nademos de una a otra orilla en función de nuestro día (cansancio, estrés laboral, tiempo libre…), de si nos ha servido más o menos uno u otro estilo últimamente, de si la vecina del quinto nos ha dicho que a ella esto o aquello le funciona fenomenal mientras observaba que hacíamos exactamente lo contrario… Vamos, que casi todos, casi siempre, terminamos haciendo lo que podemos más que lo que queremos. Cuántos amaneceres diciendo hoy tendré paciencia y seré comprensiva. Para luego acabar el día de forma dramática con un niño bañándose entre lágrimas y una cena apresurada. Pero se trata de eso, de elegir cada mañana la puerta adecuada, aunque luego entremos y salgamos por las otras dos. La práctica hace la maestría.

3 puertas blancas

Autoritarismo

Las personas que son más autoritarias, adoptan ese estilo, a priori, porque es que el que han heredado. Así les han educado y oye, y en esto coincido (parcialmente), “tan mal no hemos salido”. Sí, pero podríamos haber salido mejor. Tengo la impresión de que estas personas:

  • copian modelos anteriores, la manera en la que les educaron a ellos, sin reflexión
  • no potencian el autocontrol porque realmente creen que el grito, el castigo o incluso el golpe, son un sistema eficaz. O les cuesta autocontrolarse, como a mí.
  • no tienen otras herramientas para educar
  • probablemente desconocen el desarrollo evolutivo de los niños y los porqués sobre el “mal comportamiento” (más información aquí)
  • establecen dos clases de personas : la alta/primera, que sería el adulto, y la baja/segunda, que sería el niño. Es un enfoque adultocentrista que no tiene en cuenta las necesidades o competencias de los niños y que les exige comportamientos de adultos sin darle ejemplo de ellos. Por ejemplo, exijo que mi hijo pida perdón, sin entender que le cueste y sin ser yo capaz de pedir perdón a mis hijos.

A corto plazo son los padres del año, salvando las formas, porque sus hijos obedecen. Mientras, el tuyo te hace una pedorreta. Pero, ¿realmente educan o simplemente controlan? ¿Qué pasa cuando no están delante de sus hijos para controlarles? El resultado puede ser bien un niño sumiso, bien un niño rebelde. Con las consecuencias que esto acarrea para su desarrollo y el futuro adulto en que se convertirá. Ojo, que parece una tontería, pero ser sumiso puede hacer que te maltraten y lo entiendas como normal o que no seas capaz de denunciar una injusticia. Sobre la rebeldía no hace falta casi poner ejemplos porque es más evidente ya que se hace notar. Pero vayamos a ello y pensemos, por ejemplo, en un adolescente que cae en conductas de riesgo por oponerse a las normas establecidas.

Permisividad

En el extremo contrario están los padres o educadores que tienden a la permisividad. En muchos casos por huir de la educación que recibieron y que tantas heridas les dejó. Mi sensación es que lo hacen por varios motivos:

  • por pereza y porque, a corto plazo, es más fácil: educar bien implica esfuerzo, mucho, y cansa, mucho también
  • es más rápido hacer que enseñar a hacer
  • les da pena que el niño sufra (aunque educar así generará sufrimiento a largo plazo)
  • rechazan la manera en que fueron educados y se pasan a un sistema antagónico sin plantearse que también tiene sus inconvenientes y que puede haber un término medio
  • quieren respetar al niño, pero se olvidan de respetarse a sí mismos y, ojo, al entorno

Parece, a priori, que son “mejores” que los autoritarios (a menos que haya dejación absoluta) por ser menos agresivos. Pero, en realidad, un estilo permisivo es igualmente irresponsable. Dentro de la permisividad incluyo el concepto de padres helicóptero. Al final se trata de estilos que sobreprotegen y rescatan constantemente. No permiten a sus hijos hacer por lo que no aprender y desarrollan sentimiento de incompetencia así como de tener derecho a todo. Un desastre para tener una vida sana y estable.

El problema es que, por la cultura educacional que tenemos, las personas que intentamos flotar en el término medio, somos con frecuencia acusadas de permisivas, de blandas. Y no, en absoluto, tan solo intentamos afrontar con sentido común la tarea de educar en el siglo XXI, que viene a ser lo mismo que antes pero, desde mi punto de vista, con mayor cantidad de retos por los numerosos cambios y el rápido desarrollo que estamos viviendo..

El término medio

Siempre dicen que los extremos son malos y, en el caso de la crianza no podría estar más de acuerdo. Pero es que encontrar el equilibrio es tremendamente complicado, máxime con los retos que nos plantea el día a día. Pero, por ser un poco concreta, para mí el término medio, lo que se conoce como estilo democrático o asertivo, estaría en:

  • la existencia de límites establecidos desde el respeto
  • la posibilidad de ofrecer opciones (cuando sea viable) limitadas a mis hijos
  • el respeto al niño, a mí misma y a los que nos rodean (y ahí se te deshace el cerebro capeando la situación intentando que nadie salga herido)
  • autocontrol por parte del adulto
  • enseñar con el ejemplo
  • concentración y búsqueda de la oportunidad para educar en lo cotidiano, para desarrollar competencias útiles para la vida
  • objetivos educativos planteados a largo plazo y no en el que el niño haga o no haga lo que yo quiero aquí y ahora
  • conexión con nuestros hijos y respeto por sus vivencias y emociones

Qué tener en cuenta para educar en el siglo XXI y criar mejor sin volverse loco

  • hay que leer y escuchar mucho y ser crítico
  • reflexionar sobre cómo nos han criado para quedarnos con lo positivo y desterrar lo negativo
  • eliminar de nuestro repertorio de herramientas de crianza aquellas que hayamos desterrado. Cuesta porque las tenemos automatizadas y porque el enfado nos hace tirar hacia respuestas agresivas con nuestros hijos (gritar, castigar…).
  • empatizar con nuestros hijos para saber qué les podemos pedir en cada momento y en cada etapa de su vida. Tener formación sobre el desarrollo evolutivo de su edad y el suyo concretamente, es fundamental. También saber cómo está en el colegio, amigos y consigo mismo. Así, podemos para adaptar lo que les pedimos
  • en función de lo anterior, ajustar las exigencias que hacemos a nuestros hijos
  • concentración “tolrato”. Sí, esto es inviable, pero cuanto más tiempo estemos concentrados, mejor. Pongo un ejemplo, revisar qué comentamos delante de nuestros hijos. Nos llevamos las manos a la cabeza ante casos de acoso escolar (aquí estrategias de prevención para trabajar desde la familia) pero no somos conscientes de los comentarios que hacemos. Como “lo gorda que está la vecina” o “menudo idiota el tío que nos ha atendido”. Y los niños aprenden más de lo que ven -en nuestros actos- que de lo que oyen -en nuestros bienintencionados sermones-. Yo sé que es muy difícil porque exige atención dividida. Entre el pollo que se te quema, el pequeño que está solo en el baño y el mayor que lleva media hora para contarte una anécdota. Y todavía va por “y entonces llego  fulanito y, y, y…” pero

EN LO COTIDIANO ESTÁN LAS MEJORES OPORTUNIDADES PARA EDUCAR

En este post tenéis recogidas algunas fuentes de información que os pueden ser útiles para alcanzar este término medio, así como propuestas de actividades o situaciones para ponerlo en práctica.

Yo he estado muy perdida también, lo sigo y seguiré estando porque estoy en constante evolución. Pero parece que voy encontrando mi sitio. Os animo a investigar y encontrar el vuestro, os animo a convertiros en PADRES CAPACES-PADRES EFICACES

¿Qué opináis sobre educar en el siglo XXI?

Si te ha gustado esta entrada, me encantaría que me dejaras un comentario. ¡No sabes la ilusión que me hace! Y ya si la compartes… ¡laperalimonera!

GRACIAS POR LEERME

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Comments (9)

  • Elisa

    noviembre 14, 2018 at 10:04 am

    Tus post son muy buenos Nuria. Documentados, serios y prácticos. Me encanta!!!!!! 🙂

  • carmen

    noviembre 14, 2018 at 12:54 pm

    Me gusta escucharte pero leerte me gusta si cabe. Me ha encantado el post y lo pondría como lectura obligatoria nada mas salir de maternidad. Creo que la educación ha pasado de 0 a 100 en un segundo y eso nos esta trayendo consecuencias, vivimos acelerados y sin prestar atención a las necesidades de nuestros pequeños y pequeñas y mucho menos a las nuestras. Considero que estar tan centrados en el aquí y ahora y poder salir del paso rápidanente y lo más airoso posible sin plantearnos las consecuencias futuras de nuestro sí o nuestro no, o peor de la absoluta pasividad es lo que nos llevando a a este sentimiento constante de no perdida. El termino medio aun siendo complicado de ejecutar debemos verlo como una inversión, como el que tiene el dinero en el banco, supone un esfuerzo al depositar tu dinero y reducir gastos, pero cuando recibes el interés recibes tu recompensa, pues con la educación de nuestros niños igual. Debemos invertir tiempo y esfuerzo en corregir a nuestros niños, y darles también todo el amor posible.

    1. Nuria

      noviembre 14, 2018 at 11:32 pm

      El término medio es LA inversión como tú dices. Pero mira que cuesta. Muchísimas gracias por tu comentario y por compartir tu reflexión.

  • Nai

    noviembre 14, 2018 at 11:15 pm

    Hace poco que me descubrí pero me encanta tu rollo xD me veo en todo lo que dices. Yo vivo en Italia, así que con el tema laboral me suicidé, lo dejé todo y vivo del paro que durará 2 años. Al principio me sentía culpable, como si no “hiciera nada y los demás trabajasen”, pero sabes qué? Que un día me voy a morir, y que me quiten lo bailado!

    Por lo del individualismo, lo hablo muy a menudo con mi madre… pero es curioso que aquí en Italia son el contrario, todos con todos, en casa metidos y no te los sacasa de las 10.00 a las 22.00. A mí me agobia, pero bueno reconozco que cuando me paso por españa hay algunas cosas que hecho de menos de la cultura Italiana 😉

    Y no me hables de móbiles que me pongo negra xD Me he abierto un blog y tengo que pensar todo el santo día en el móbil. Yo que era súper fiscal porqué no quiero que mi hija me vea enganchada a la pantallita día y noche. Pero bueno, es lo que nos toca a nuestra generación, lidiar con estos dilemas.

    🙂 me encanta tu diseño, me encanta tu estilo ^^ y mira que leo blogs y blogs, pero este mola xD a ver si me inspiras más adelante 🙂

    1. Nuria

      noviembre 14, 2018 at 11:30 pm

      A aayyy, cuántas cosas bonitas. Muchísimas gracias.
      Yo creo que entre estar todo el día pegados y cada uno a su bola estará el término medio jaaja.
      Muchas gracias por tu comentario

  • Angela

    noviembre 15, 2018 at 9:00 am

    Que dificil el equilibrio….y eso que estoy fe acurdo en que es lo mejor, pero acertar es super dificil. En casa intentamos hablar en clave o en ingles cuando no querrmos que el mayor se entere de lo que hablamos(tenemos unos vecinos mas ruidosos que nosotros, que nos sirven de ejemplo de a donde no queremos llegar). Pero claro, con casi seis, ya se va dando cuenta que no queremos que se entere.
    Respecto a educar con el ejemplo, me parece super complicado, lo intento, pero se que hay veces que fallo estrepitosamente. El autocontrol personal constante de lo que digo hago y pienso me falla cuando estoy cansada. Trato de explicarles que mama esta muy cansada…..pero aun no encuentro solidaridad ni empatia ahi….todo llegara….
    Todo lo que apuntas es muy real ahora mismo para mi, siendo el autocuidado lo mas importante y que siempre ponemos en ultimo lugar. Yo educo mucho mejor cuando estoy bien y tranquila, como imagino que el resto de los mortales.
    En fin….que ahi estamos, buscando equilibrio y pasandonos de frenada cada dos por tres….
    Un beso y una felicitacion por tu blog

    1. Nuria

      noviembre 15, 2018 at 3:58 pm

      Ay, el ejemplo, creo que es la cosa más exigente del mundo. En fin, se hace lo que se puede y eso es lo importante, tener intención, porque así vamos mejorando. Gracias por tu comentario

  • Patricia D.B.

    noviembre 19, 2018 at 10:44 am

    Hola Nuria,
    Yo estoy a punto de ser mamá y estos temas me interesan (y preocupan) mucho.
    Ayer mismo estaba comiendo en un restaurante con mi marido y en la mesa de al lado había una pareja con un niño y la escena me puso realmente triste: padre y madre mirando la pantalla del teléfono, y el niño a su puñetera bola levantándose (tendría ya unos 7 años), tirándose al suelo, y nadie le hacía ni caso…. Me pareció un claro ejemplo de “paso, yo a mi bola y que haga lo que se le ponga”.

    Por otro lado, tenemos unos amigos con una niña de 3 años que es un verdadero amor, y con una inteligencia sorprendente, a la que no dejan ni siquiera comer la pizza con las manos (vivo en Italia). En un cumpleaños del niño de otro amigo al que fuimos juntos, todos los niños estaban saltando sobre un sofá viejo (se había puesto para utilizar como cama elástica), y a ella la hicieron bajarse porque “no vaya a ser que luego lo haga en casa”. En este caso, me parece un claro ejemplo de autoritarismo y poca flexibilidad mental.

    Nunca me siento capaz de juzgar en voz alta estos casos ya que estoy segura de que cuando nazca mi hija y sea lahora de ponernos de lleno en la educación, cualquiera podrá juzgar aquello que yo, aunque sea con la mejor voluntad, haré.

    Muchas gracias por este contenido tan interesante, por tus stories en Instagram, y un abrazo muy grande desde Milán.

    Patricia.

    1. Nuria

      noviembre 21, 2018 at 10:57 pm

      Lo malo de las escenas aisladas es que nos falta contexto y juzgamos sin poder valorar. Aunque es evidente que la escena del restaurante da que pensar.

      Estoy de acuerdo con que lo del sofá es de ser muy rígido. A mí me pasa a veces, por miedo a que luego se desmadren. Y es un error. Se puede ser coherente y flexible.

      Como dices, nunca sabes qué te va a pasar con tu crianza pero se te ve con buen ojo jejeje. Tú observa lo que no quieres e interiorízalo porque es el primer paso para hacerlo lo mejor posible. Aún así… yo reconozco que meto la pata a diario.

      Me alegro mucho de que te guste el contenido (y chorradas varias ) que comparto. Te agradezco de corazón tu comentario. Encima largo, de los que a mí me gustan je, je, je.

      Te deseo lo mejor con tu próxima maternidad. Verás que agotamiento más maravilloso jajaja.

      Un abrazo enorme.

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