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Sobrevivir a la Navidad en familia

Es un clásico (de humor) aquello de preguntar “las vacaciones bien, ¿o en familia?” Y es que la convivencia familiar es preciosa pero también se torna muy intensa y puede acabar como el rosario de la aurora. Por ello, pensemos cómo sobrevivir a la Navidad en familia pero no para cubrir expediente, sino para disfrutarla con los que más queremos.

Y es que sobrevivir a la Navidad en familia puede no ser fácil…

  • Son unas fechas señaladas y emotivas en las que todo está más a flor de piel, recordamos a los que ya no están con nosotros…  Y
  • tenemos que ser muy buenos porque es la época del año de la espera, la paciencia, la generosidad… (de enero a noviembre nadie te recuerda que no debes ser Satán).
  • Se nos acumula el estrés: corremos casi más que en todo el año, tenemos mil planes que hacer y gente a la que ver (como si no hubiera más meses o algo), regalos que comprar, viajes… Y
  • se da por hecho que tenemos que estar felices y contentos.
  • Si además tenemos hijos menores, la cosa se complica bastante porque ahí confluyen ideas sobre estilos de crianza, que el niño “se porte mejor o peor”…

Sobrevivir a la Navidad en familia ¡¿cómo lo hago?!

Contigo misma…

Porque tú te visualizas así…

Y luego acabas así (aunque solo sea en tu mente)…

Pero podemos intentar encontrar un equilibrio:

  • Organización y planificación: evitemos dejar las cosas para el último momento. Es útil ir comprando los regalos, reservando los sitios para comer o los billetes para viajar con tiempo. Así, el horizonte es más llano y no se nos hace bola la vida antes de empezar. Aunque aquí hay información para la vida en general, en este post puedes encontrar estrategias sobre cómo reducir la carga mental.
  • Elige tus planes. Obviamente el tiempo (y la energía) es limitado así que no podremos quedar con todo el mundo ni hacer todos los planes que nos surjan.
  • Reduce expectativas: asume que pueden surgir conflictos, que va a ser cansado… Igual hay que centrarse más en lo importante, en el tiempo compartido.
  • Di no a situaciones que te generen malestar. Si realmente ver a determinadas personas es un problema para ti tal vez haya que evitarlo. Y no pasa nada.

Con otros adultos…

  • LLEVA VINO, Y MUCHO ja, ja, ja. Es broma, claro, o no.
  • Pregúntales, con interés real claro, por su vida. Si ha habido algún cambio, cómo les va en el trabajo… A la gente le gusta contar sus cosas por desahogo, porque se sienten escuchados (si lo haces con interés como acabo de comentar, claro)… y cuanto más hablen los demás, menos tendrá que hablar tú si no te apetece.
  • No hables de política, ni de religión NI DE CRIANZA. ¿Qué sentido tiene abordar temas que sabemos de antemano que van a ser fuente de desacuerdo?
  • Evita el conflicto. Sí, así de claro lo tengo yo. Que igual tú no, pero creo que dadas las expectativas de felicidad, paz y amor que hay depositadas en las fiestas navideñas, cualquier desencuentro se vive infinitamente peor que si se produce en un café cualquiera una tarde cualquiera. Si se habla de algún tema que te toca la fibra (en mi caso podría ser feminismo o educación) y que crees que es algo de lo que, por conciencia, sí debes hablar plantéate si es el momento. Las “guerras” no se ganan en una batalla y menos por las malas. Así que yo soy más partidaria de huir si sale un tema polémico.
  • Evita abrir el cajón de mierda: lo que tu primo te hizo a los 16 años y resultó tan humillante igual no es el momento de sacarlo a relucir al saludarle al entrar en casa de tu abuela después de un año (exactamente) sin verle. Que sí puede ser bueno tomar una caña en primavera y quitar lastre pero con Campana sobre campana de fondo taladrándoos el cerebro, mejor no.
  • Respeta otras formas de pensar. Aunque cada uno crea estar en la verdad absoluta, las opiniones son como los culos, cada uno tenemos uno. Y, si no, echa un vistazo a tu propia historia antes de comerte el primer polvorón: ¿sigues pensando las mismas cosas, actuando de la misma forma que hace 10 años?
  • En línea con esto, sé tolerante con la manera de educar o de entender la educación de otros. Seguramente haya otras cosas que tú desconozcas que ellos hagan mejor con sus hijos, o puede que carezcan de un entendimiento de la infancia y de unas herramientas que tú sí tienes. Además, no olvidemos que cada uno lleva su propia mochila y la influencia tan grande que esta tiene en la educación que damos.

Con tus hijos… anticipación al poder

  • Habla con tus hijos sobre dónde vais a cenar, con quién, cuáles son los límites/normas en ese lugar (que no es nuestra casa), qué hacer si les pasa algo…
  • Procura que duerman por la tarde si es probable que trasnochen.
  • Selecciona tus luchas. Son días especiales que se tratan como más especiales todavía y debemos valorar si es tan importante lo que un familiar les diga a nuestros hijos. Por supuesto no se trata de tolerar faltas de respeto.
  • Prioriza la relación familiar a que lo hagan como tú quieras. Vale, no te gusta que tus padres/suegros le den dulces a tus hijos pero, ¿no será más importante que pasen tiempo juntos y establezcan una relación bonita? Tus hijos son personas independientes de ti que establecen relaciones propias con los familiares, déjales disfrutar.
  • Reduce expectativas (de nuevo). En la vida en general y con niños más, pueden surgir mucho imprevistos que acaban convirtiendo un plan estupendo en el infierno (el claro ejemplo son los cacharritos de Navidad). Ten muy, muy claro que igual los niños están cansados, que no les apetece saludar a tu tío abuelo barbudo al que apenas conocen… Así, tu reacción no será tan desproporcionada porque ya te lo esperabas. Es fundamental saber “por qué los niños se portan mal” y tener herramientas para gestionar los momentos tensos.

Os deseo una feliz Navidad y que no acabéis así hou, hou, hou.

 

¿Cómo sobrevivís vosotros a la Navidad?

GRACIAS POR LEERME.

 

 

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Comments (2)

  • Lucia

    diciembre 16, 2019 at 9:29 pm

    ¡Jajajaja! me parto con el cajón de la mierda. Pero si eso tiene mucha gracia ¿no? A mí las navidades no me suelen estresar y tengo manga ancha con todo. Lo único malo es que mi madre no quiere ceñirse a las fiestas oficiales y quiere juntera familiar de la mañana a la noche sin descanso al menos desde el día de la lotería de navidad y hasta año nuevo. Eso sí es demasiado para mí.

    1. Nuria

      enero 22, 2020 at 5:44 pm

      Tú es que tienes una manga ancha maravillosa con la vida en general. Te admiro profuuuuundamente, Lucía.
      Muchas gracias por pasarte por el blog. Un besito.

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