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Cómo reforzar a tus hijos adecuadamente

Que a todos nos gusta que nos digan lo bien que hemos hecho algo, que nos valoren y halaguen es indudable. Que además es un mecanismo idóneo que nos estimula a repetir esa misma acción es innegable. Ahora bien, aunque en ese sentido favorece el aprendizaje y la autoestima, creo que hay que ser muy cuidadoso en cómo y qué reforzamos a nuestros hijos. Hay que reflexionar sobre si lo que hacemos consigue realmente motivar a los niños.

Quedarnos en la simple alabanza en plan ¡oh, me encanta tu dibujo! con la baba materna caída, está muy bien. Pero hay otras maneras de reforzar que son mucho más sanas así como efectivas para propiciar el desarrollo, la autonomía, la autoestima, la creatividad y las ganas de aprender e inventar de nuestros hijos.

Qué es el refuerzo positivo

El refuerzo positivo consiste en la aparición de algo agradable tras un comportamiento de forma que la persona o animal asocia su conducta a la consecuencia obtenida después. Es decir, se trata de premiar la conducta con algo agradable. Esto lleva a que tendamos a repetir ese comportamiento. Por ejemplo, si un niño recoge su cuarto puede ver la tele. También podría premiarse la conducta retirando algo desagradable, pero esto ya es muy chungo en términos educativos. Sería, por ejemplo, dejar de pegar un pellizco cuando alguien se calla. Un horror, sí, pero, por desgracia, se da.

Tipos de refuerzo positivo

Pueden ser de cualquier tipo y cuánto más del gusto del receptor sean, mayor es su efectividad. Es decir, a mí no me des un plato de acelgas por poner y tender tres lavadoras; dame un buen trozo de brownie, no sé si me explico.

  • comida: el postre dulce es un clásico para obligar a que se coman las verduras
  • regalos materiales: si te portas bien te compro un coche de juguete (chupachups -aquí se uniría a “comida”)
  • mensajes agradables de reconocimiento o felicitación: “¡qué bien lo has hecho!”, “¡me gusta mucho tu…!”
  • planes conjuntos: jugar a algo
  • actividades placenteras: un baño con espuma y juguetes

Peligros del refuerzo positivo

  • El más evidente es que al retirar el refuerzo puede dejar de darse el comportamiento; es decir, se me acumula un cerro de ropa sucia porque has dejado de darme mi ración de brownie cuando pongo la lavadora. Cierto es que la repetición genera hábito pero si lo que tengo que hacer da mucha pereza…
  • La valoración que hacemos de su acción (de su dibujo o de la manera en la que ha recogido su cuarto) depende de nuestra vara de medir; así que, muchas veces, los niños se sentirán valorados injustamente ya que lo que para ellos es una obra de arte, para un profesor puede ser un “churro” o su habitación, para ellos digna de catálogo, nosotros la vemos como si hubiera pasado un huracán. Puede que yo ponga la lavadora mezclando colores, por seguir nuestro ejemplo, y a ti eso te parezca una aberración (aunque yo use toallitas antitransferencia jeje).
  • Otro peligro potencial es que los niños buscarán la afirmación fuera de ellos, necesitarán que nosotros les sigamos que está bien, en lugar de sentirse satisfechos y orgullosos consigo mismos. Y por tanto,…
  • Autoestima dependiente de la aprobación ajena
  • “Matar” el placer de superación también es otro posible peligro. Es decir, ya no me esfuerzo por superarme, sino por la recompensa. Y si hay un camino de en medio por el cual consigo lo mismo sin esfuerzo… pues llevo la ropa a la lavandería en lugar de currarme yo ponérmela. O copio en un examen, sería otro ejemplo. Desde luego, de esta forma, en ningún caso conseguirmos motivar a los niños.
  • Temer atreverse a más puede ser una consecuencia del refuerzo; es decir, yo mis lavadoras normalitas que ya sé que las domino y me dan mi bizcochito. No voy a lavar ropa delicada vaya que la estropee y me quede sin mi dulce.
  • Efecto de justificación excesiva: se percibe el comportamiento sin motivación intrínseca, sino controlado externamente. Este control es el que anula la motivación del niño.

Reforzar, motivar o alentar

Las definiciones (relativas a educación) de la RAE son:

REFORZAR:

2. tr. Fortalecer o reparar lo que padece ruina o detrimento.

3. tr. Animar, alentar, dar espíritu. U. t. c. prnl.

MOTIVAR:

1. tr. Dar causa o motivo para algo. ¿Qué motivó su enfado?

2. tr. Dar o explicar la razón o motivo que se ha tenido para hacer algo. 

3. tr. Influir en el ánimo de alguien para que proceda de un determinado modo. 

4. tr. Estimular a alguien o despertar su interés.

ALENTAR

1. tr. Animar, infundir aliento o esfuerzo, dar vigor a alguien o algo. U. t. c. prnl.

Las que aparecen en negrita son las que me parecen definir mejor lo que realmente queremos hacer con nuestros hijos. Tachada, y más la tacharía, aparece la primera definición de refuerzo; y es que creo que el concepto que tenemos muchas veces de niños y adolescentes es precisamente eso, el de algo inacabado, incompleto que hay que arreglar, reparar, para que sea como nosotros queremos. Y no. Cada criatura está completa en sí. Otra cosa es que la experiencia de vida y el aprendizaje que vaya adquiriendo le vaya dando forma.

Me parece muy interesante que la definición de REFORZAR haga alusión a ALENTAR. Creo que realmente eso es lo que padres y educadores queremos. En cuanto a las definiciones de MOTIVAR, la de dar motivo no vendría, a priori, al caso. Pero sí en el sentido de que los motivos, explicarlos, son fundamentales para generar aprendizaje. Pero realmente la que nos interesa aquí hace referencia a ALENTAR, ya que habla de influir en el ánimo y de estimular. Y creo que estos conceptos los recoge la definición de ALENTAR que concreta en animar (influir en el ánimo) e infundir aliento (estimular).

Cómo reforzar adecuadamente a nuestros hijos: MOTIVANDO y ALENTANDO

Pero, ¿cómo lo hago? ¿Animar sin caer en el “exceso”?

Ahora es cuando se plantea el dilema… Nunca habrá exceso en la conexión con nuestros hijos (o alumnos), ahí no debemos tener miedo. En cualquier caso, los niños necesitan que nosotros les reafirmemos. Necesitan saber que les tenemos en cuenta, que les queremos, que valoramos lo que hacen (no lo que resulta de ello, ojo, que no es lo mismo). Es la mejor manera de motivar a los niños y, para ello podemos:

  • Estar con ellos de forma presente, sin móvil, sin doblar ropa… solo con ellos. Ahí, a mi ladito dándome conversación mientras pongo la lavadora
  • Observar y verbalizar lo que hacen: “anda, mira, estás poniendo la lavadora” y yo tan pichi. O “te has dado cuenta de que esa ropa es de color oscuro y la has separado”.
  • Hablar de cómo se habrán sentido haciendo lo que hayan hecho: “te habrá dado mucho gustito dejar el cesto de la ropa vacío”
  • Expresar que nos gusta estar/hacer algo con ellos: “me gusta poner la lavadora contigo”
  • Animarles cuando veamos que no les sale, se cansan o se frustran: “uy, cuánta ropa hay; debe ser un poco de lío separarla por colores”: “no te ha dado tiempo a poner la lavadora, pero lo has dejado todo preparado para solo darle al botón cuando volvamos”
  • Agradecerles lo que hacen. “Gracias por ayudar poniendo la lavadora”
  • No condicionar nada a que hagan algo: “si pones la lavadora te doy un trozo de brownie”. En todo caso, hacerlo después, sin previo aviso y como mero disfrute por haber terminado.
  • Peeero, evitar recompensas alimenticias, materiales siempre que se pueda. Por lo que enseñan y porque realmente tienen más efecto como reforzadores, si queremos utilizarlos es mejor utilizar planes, hacer actividades compartidas…

Trucos que nos facilitan la vida:

  • Tener una tabla de rutinas, como os conté en este post, favorece que los niños cooperen lo que a su vez nos hace fácil a los padres
  • Incentivar las ganas de hacer cosas solicitándoles su cooperación y haciendo que se sientan parte de un equipo
  • Enseñar habilidades y ofrecer oportunidades para practicarlas
  • Favorecer la colaboración de los peques en casa
  • Ser capaz de pedir perdón a los niños, de forma que entiendan que el error es natural y que lo consideren una oportunidad de aprendizaje

Este vídeo pone el foco en la importancia de enfatizar el proceso, y no el resultado, asunto clave para alentar y motivar a los niños.

El refuerzo es condicional, pero ¿acaso no queremos siempre y sin condiciones a nuestros hijos?

Lo cierto es que es una pena que ellos observen muestras de reconocimiento y de amor cuando hacen las cosas, no bien, sino como nosotros queremos. Sí, es inevitable a veces, exige mucho autocontrol por nuestra parte, pero creo que es un trabajo interior que tenemos que hacer. Eso, no quita en ningún caso que algunas veces les digamos que nos gusta lo que hacen u otro tipo de valoraciones subjetivas. ¡Por supuesto que no! Pero creo que hay que esforzarse en intentar que haya más aliento que refuerzo. Yo, personalmente, estoy intentando cambiar esos patrones. Me queda mucho por desautomatizar y más aún por aprender. Pero se hace el camino al andar.

¿Qué opináis sobre este tema? ¿De qué forma motiváis a vuestros hijos?

Si te ha gustado esta entrada, me encantaría que me dejaras un comentario. ¡No sabes la ilusión que me hace! Y ya si la compartes… ¡laperalimonera!

GRACIAS POR LEERME

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Comments (6)

  • Barbara Morera

    diciembre 3, 2018 at 4:47 pm

    Muy interesante. Últimamente me apetece mucho aprender sobre temas de disciplina positiva y alentar y motivar…supongo que ya lo habrás dicho en algún post pero tienes alguna lectura recomendable al respecto (para alguien neófito, se entiende)
    Mil gracias!

    1. Nuria

      diciembre 12, 2018 at 6:58 pm

      En el post de Deberes para padres https://www.nuevemesesyundiadespues.com/deberes-en-vacaciones-para-padres/
      comento un par de recursos.
      No específicamente de DP pero Primos hermanos son Disciplina sin lágrimas y El cerebro del niño, de Daniel Siegel y Tyna Payne Bryson

  • NEURASDEMADRE

    diciembre 9, 2018 at 9:57 pm

    Genial post, me ha venido justo cuando lo necesitaba.
    Un abrazo!

    1. Nuria

      diciembre 12, 2018 at 6:48 pm

      ¡Me alegro un montón! Muchas gracias por tu comentario.

  • deditosenlamasa_blw

    diciembre 11, 2018 at 12:26 am

    Has plasmado la esencia de la disciplina positiva. Yo ando en lo mismo: intentando modificar patrones mentales que tenemos grabados a fuego. Cuesta pero cada vez que lo consigues (¿dos de cada diez?) es un triunfo y te alientas a ti misma

    1. Nuria

      diciembre 12, 2018 at 6:44 pm

      Cuesta, cuesta jejej. Por eso estamos organizando en Córdoba una certificación de Disciplina positiva de familia, para profundizar en el asunto, tener más recursos y que nos vaya saliendo bien más veces

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