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Consecuencias del castigo

En este post hablamos de por qué no es útil el castigo pese a que, al interrumpir muchas veces el comportamiento indeseado, lo parece. Pero ahora vamos a ir un poco más allá porque, gente, el castigo no es inocuo, no. Así que reflexionemos sobre cuáles con las consecuencias del castigo.

Las 4R del castigo

La Disciplina positiva rechaza el uso del castigo por ineficaz y dañino. Y establece 4 consecuencias negativas que se pueden producir cuando el castigo es el instrumento recurrente del adulto para que el niño se comporte como el quiere.

Resentimiento

El niño castigado considera que el adulto le está tratando de forma injusta.

Rebelión

Cuando el niño, buscando su sitio, hace todo lo contrario de lo que se le ha pedido.

Revancha

Se trata del afán del niño de buscar venganza en otro momento.

Retraimiento

Puede darse en dos formas distintas: por un lado a través del disimulo, es decir que el niño repetirá ese comportamiento cuando no le vean (un clásico) o bien que el niño traduzca el castigo en una baja autoestima al asumir que se le castiga porque es malo.

¿Creéis que alguna de estas consecuencias puede motivar a una persona a actuar mejor, a cooperar?

Otras consecuencias del castigo

Deterioro de las relaciones

Lógicamente, si te sientes atacado por alguien se deteriora la relación y la conexión con esa persona. Esto, en el caso de los niños, es muy complicado para ellos dado que la fuente de seguridad y de calma (los padres e incluso los docentes) son los que les están infligiendo un daño.

Aprendizaje negativo sobre la resolución de conflictos

El modelo de resolución de conflictos que ofrecemos se basa en la violencia, agresividad o imposición, no en la gestión de emociones, respeto y comunicación no violenta. Luego nos choca como se hablan entre ellos en el patio pero el modelo que ofrecemos es tantas veces penoso…

Desorientación en el niño

Cuando intentamos que un niño aprenda a través de un castigo, solo conseguimos desorientarle. Por un lado, mi adulto de referencia me trata mal. Por otro lado, no hay aprendizaje ya que lo único que transmitimos con el castigo es lo que no queremos que haga, pero no enseñamos qué sí se debe hacer. Es solo a través del miedo como se puede conseguir que se frene esa conducta en el futuro, pero no se aprende lo que se debe hacer.

Daña la autoestima

Como he comentado en la última R del castigo, el niño puede generar la falsa creencia de que es malo y que por eso le castigan de manera que su valoración hacia sí mismo se ve afectada.

Favorece la sumisión y la pasividad y mata la iniciativa

Los niños que son castigados repetidamente pueden volverse sumisos y pasivos que son dos características que no creo que nadie desee para su hijo. Por otro lado, ya no solo es hacer todo lo que se les diga (con los peligros que eso tiene en relación con el respeto a uno mismo, a caer en conductas de riesgo…), sino también dejar de hacer lo que ellos deseen por miedo a las represalias, no guiados por su propio desarrollo moral.

La disciplina verdadera guía, enseña e invita a un comportamiento sano.

Extraído de Disciplina positiva, los tres primeros años (Jane Nelsen, Cheryl Erwin y Roslin Ann Duffy)

Un aspecto que me resulta bastante revelador es que el auge de este tipo de estrategias para modificar la conducta de los niños tiene su origen en el conductismo que surgió de la experimentación con animales lo cual a mí ya me plantea serias dudas. ¿Es extrapolable lo investigado con animales a humanos? No se trata de un fármaco, que es más dependiente de la biología; se trata de comportamiento y de aprendizaje que, en los humanos, está mediatizado por funciones cognitivas que no se dan en los animales. Por otro lado, ¿queremos educar a nuestros niños como si fueran animales? Ojo, que además el uso de castigos en animales me parece absolutamente lamentable. Pero es que además, ¿es el ser humano un animal como el resto? No, evidentemente no.

En el próximo post hablaremos de alternativas al castigo porque ciertamente el modelo educativo recibido no nos ofrece muchas otras formas de redirigir a los niños hacia comportamientos más adaptativos.

¿Cuál es tu visión de todo esto? ¿Te habías planteado lo dañino que puede ser el castigo?

 

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Comments (1)

  • Planeando ser padres

    febrero 5, 2020 at 10:29 pm

    Nosotros intentamos no castigar, pero es cierto que a veces la línea entre un castigo injusto y el que el niños simplemente asuma las consecuencias de sus actos es finita y fácil de traspasar. ¡Cada día es más difícil criar! Yo creo que desde que me metí un poco en el intento de usar la disciplina positiva ando más insegura que antes, por el miedo a meter más la pata.

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