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Cómo hacer que los niños colaboren en casa

 

Creo que es una queja común en la mayoría de las familias que los niños no ayudan, ni siquiera se encargan de sus propias cosas. Los padres tenemos poco tiempo por lo que vamos como pollo sin cabeza. En lugar de enseñarles a hacer las cosas, se las hacemos. Es más rápido lavarles las manos que enseñarles que primero me remango, después me pongo jabón, humedezco las manos, cierro el grifo, me lavo, me aclaro y me seco. Por supuesto la toalla la dejo bien colocada. Y así con mil cosas. Si al poco tiempo le añadimos que solemos tener poca paciencia… será muy difícil hacer que los hijos colaboren en casa.

Por qué es importante que los niños colaboren en casa

Soy capaz: sensación de competencia

Por supuesto que lo que primero que nos viene a la mente es que para que se distribuyan las tareas domésticas. Lo que ocurre es que enseñar es muchísimo más trabajoso y requiere más dedicación de tiempo que hacerlo directamente. El problema con esto es el siguiente. Si no les enseñamos a hacer las cosas, no sabrán. Si no saben, no las harán. Si no las hacen, no desarrollarán un hábito, una costumbre. Esto hace que no desarrollen sensación de competencia. No se sienten capaces de hacer porque realmente no lo son. Pero no lo son porque no han aprendido, no porque no tengan la capacidad. Pero, eso ellos no lo saben. Y claro, te plantas en los 13 años del pollo y le EXIGES que se haga la cama. Cómo semejante bigardo no se va a hacer la cama, ¿no? Pues no. Eso no suele funcionar porque lo que la criatura lleva 13 años aprendiendo es que NO tiene que hacer la cama (por lo tanto podría hacer concluido que no debe o no puede).

Soy importante y me tienen en cuenta

Esto me lleva al segundo motivo por el que es importante que los niños colaboren en casa. Es mucho menos obvio pero infinitamente más relevante para su desarrollo. Resulta que al ser humano en general le gusta que se le tenga en cuenta. Si no solicitamos ayuda a nuestros hijos, no les tenemos en cuenta para temas familiares. Sí, les vemos jugando encantados mientras que nosotros nos dejamos el lomo vaciando las bolsas de la compra. Pero no están desarrollando la percepción de que contribuyen, por un lado, ni de que pueden influir en lo que ocurre en su vida, por otro. A los niños les gusta sentir que contribuyen.

No queremos niños L´oreal: porque yo lo valgo

Finalmente, un tercer motivo sería que si les hacemos todo a los niños les enseñamos, aunque sin esa intención, que son acreedores de todo. Si lo habitual es que no se me pida que haga nada será porque esto es lo “normal”. Por tanto me merezco todo. Estaréis conmigo en que de cara a desarrollar responsabilidades, constancia y esfuerzo, lo ideal no es. Muy probablemente se convertirán en adultos que achaquen sus errores y desgracias a factores externos (personas o eventos) y con dificultades para superarse y responsabilizarse de su propia vida, decisiones…

(Bonus track) Mejor clima familiar

Cuantas más cosas sea capaz de hacer tu hijo, menos cosas tendrás que hacer tú por él 🎉🎉🎉🎉. Esto hace que nos sintamos orgullosos de ellos y que estemos más liberados y podamos disfrutar del tiempo que nos sobra porque todos colaboramos en casa. Lógicamente esto se va notando con el paso del tiempo pero yo ya me tuneo el gepeto mientras El Santo se viste a mi lado por las mañanas.

Por qué no colaboran o el arbolito, desde chiquito.

En educación hay que pensar a medio y largo plazo siempre. Exige muchísima concentración porque, de forma constante, se nos presentan las verdaderas ocasiones para educar. Lógicamente hay que ser flexibles. Si el niño se ha quedado dormido en el coche y está agotado, pues no es el mejor momento para que practique el noble arte de ponerse el pijama. Pero, por ejemplo, sí podemos establecer la norma de que antes de salir de casa se dejan todos los juguetes recogidos. Y esto es algo que, mejor o peor, pueden hacer desde muy temprana edad. Con más guía, ayuda y acompañamiento en los inicios, por supuesto. Peeeeero la realidad es que durante la infancia:

  • parece que tenemos cierta tendencia a la sobreprotección: pobrecito mi niño ya le recojo yo los juguetes. Pobrecito mi niño que… Probablemente esto se deba a que intentamos compensar la falta de tiempo o de dedicación de esta forma.
  • tenemos prisa: no enseñamos o no les damos su tiempo para hacer las cosas (lógicamente tardan más que nosotros) y acabamos haciéndoselas nosotros.

En cualquier caso, cuando son pequeños, vamos capeando. Entendemos que es natural que haya que hacerles las cosas y además ellos son más receptivos a colaborar. Peeeeero llega la adolescencia y:

  • sienten que no son capaces (realmente de algunas cosa no lo son porque no les hemos enseñado)
  • no han desarrollado hábitos y
  • sienten injustamente tratados cuando les “exigimos” que colaboren en casa

A ver, todo normal, hemos estado criando príncipes…

En tiempos de nuestros padres y abuelos, este tipo las habilidades de autonomía (lavarse, vestirse…) se desarrollaban de forma más natural. Se tenían más hijos y, por tanto, se espabilaban porque no quedaba otra. Además, se les solicitaba colaborar con la familia: ir a comprar el pan, por ejemplo. Ahora, eso, nos aterroriza por miedo a que les pase algo.

Por eso tenemos que propiciar nosotros las oportunidades, buscarlas o saber verlas en lo cotidiano. Las prisas y la impaciencia nos lo impiden con frecuencia. Mi truco para ello es pedir siempre un poco más de lo que pienso que el niño puede dar. Y siempre, siempre, acierto. Tendemos a infravalorar sus capacidades.

pinzas de la ropa

Cómo hacer que los hijos colaboren:

  • seleccionar habilidades adecuadas a la edad y capacidad de nuestros hijos (no pedirle a un niño de 3 años que se abroche los cordones pero sí que se ponga los zapatos)
  • enseñarles la habilidad (podemos secuenciarla; por ejemplo como he comentado con el lavado de manos al inicio del post)
  • dedicarle tiempo a la enseñanza
  • echarle mucha paciencia para que al niño le resulte una experiencia agradable (que lo que pese más es el tiempo compartido y que estamos dedicándonos a ellos)
  • buscar el momento para enseñárselo: que tengamos tiempo y el niño esté receptivo
  • hacer que practique la habilidad hasta que la domine (repetición y repetición)
  • reforzar la práctica para que se sientan valorados (en casa estamos usando mucho la descripción de la conducta, sin más; “mira, papá, se ha vestido solo. Se ha puesto la camiseta, los calzoncillos…”)
  • no tensar la cuerda: cuando no estén receptivos a la enseñanza, pues se deja. O cuando estén cansados, hambrientos o soliciten nuestra ayuda (aunque sepamos que son capaces de hacer eso físicamente, lo que piden es más ayuda “emocional”, casito…), pues se les ayuda y listo
  • ser ejemplo (si queremos que sean ordenados, lo mejor es que vean que nosotros ordenamos y valoramos el orden)
  • hacer las cosas juntos (a todos nos gusta que nos charlen mientras fregamos los platos, ¿no?)
  • rutinas (es mas probable que recoja si establecéis que antes de salir de casa siempre hay que dejar todos los juguetes recogidos). En este post tenéis un trucazo en este sentido: la tabla de rutinas.
  • establecer con ellos las normas, rutinas y tareas (es mucho más probable que acaten aquello que ellos hayan colaborado en establecer)
  • recordar las normas, rutinas y tareas sin ser cansinos, aunque sea un tostón tener que hacerlo
  • favorecer que lleguen a los sitios: por ejemplo, tener un escalón en la cocina y dejar un vaso de plástico a mano para que ellos cojan agua.
  • facilitar la tarea de ordenar (tenéis más información en este post)

estantería ordenada

Qué tener en cuenta para no perder años de vida en el proceso

  • Esto es una carrera de fondo. Consiste en plantearnos la educación a largo plazo, no en lo inmediato. Los esfuerzos darán su fruto con el tiempo.
  • Los niños no lo van a hacer “bien” desde el principio. Y probablemente no lo harán como tú nunca. Ojo, que eso no significa que no acaben haciéndolo bien.
  • No te rindas, o no desesperes. Bueno, un rato sí, pero no abandones porque ¡el esfuerzo merece la pena!
  • No te tomes las cosas a lo personal. Plantéate cómo recibirías o qué pensarías de lo que esté pasando (enseñanza de habilidad, recordatorio…) en ese momento. Entenderlos, nos hace más eficaces.

En relación con la enseñanza, debe ser intencional por nuestra parte, es decir, tener claro qué y cómo queremos enseñarles, pero hacerlo de forma natural, dentro de nuestra dinámica del día a día. Aprovechar el momento en el que corresponda hacer aquello que queramos que aprendan para ir, poco a poco, enseñando esas habilidades (aunque dependan en su mayor parte del propio desarrollo evolutivo) y generando el hábito.

En definitiva, para hacer que los hijos colaboren en casa necesitamos:

  • Planificar: reflexionar sobre en qué cosas pueden ir participando. Esto lo incluyo en algo que yo llamo PROYECTO EDUCATIVO que es personal para cada hijo y contiene aspectos de su desarrollo sobre los que vamos pensando y actuando. Lo solemos hacer de forma inconsciente, cuando de repente pensamos “creo que ya podría hacerse la cama”, pero si lo hiciéramos de manera intencional creo que evitaríamos problemas futuros y aprovecharíamos mucho más el presente de nuestros hijos. Probablemente, siguiendo con el ejemplo, podría haber empezado a hacerse la cama mucho antes, o nosotros deberíamos haber trabajado con él requisitos previos.
  • Dedicar tiempo: hemos de buscar el momento y lo mejor es en el día a día. Pero con las prisas y mil cosas en la cabeza, pues nos cuesta. Pero tenemos la alternativa de planificar momentos. Por ejemplo, practicar hacerse la cama los fines de semana, que no hay tanta prisa
  • Paciencia: incluyendo comprensión de las capacidades del niño y empatía para poder ponernos en su lugar y enseñarles más eficazmente

¿Cómo fomentáis la colaboración de los niños en casa? ¿Os parece un tema importante?

Si te ha gustado esta entrada, me encantaría que me dejaras un comentario. ¡No sabes la ilusión que me hace! Y ya si la compartes… ¡laperalimonera!

GRACIAS POR LEERME

 

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Comments (13)

  • Soy Una Mamá

    noviembre 20, 2018 at 1:35 pm

    Me ha parecido súper interesante. La verdad es que yo me desespero bastante con este tema. Por un lado quiero exigirle porque no quiero que se convierta en un tirano. Pero por otro, a veces me digo: es normal que sea dependiente, tiene 3 años!!!! Creo que hay un poco de ambas cosas pero estoy intentando enmendarme. Es decir, ayudarle si me necesita pero no hacerlo todo por él .Qué dificil esto de ser padres!!!!! 😉

  • Nai

    noviembre 21, 2018 at 12:27 am

    Yo el tema paciencia lo llevo mal… XD pero tengo que decir que mi hija de 18 meses es súper ordenada… será porqué me ve todo el día poniendo cosas en su sitio… ahora hasta le indica a su papi que se ha dejado las zapatillas tiradas en el comedor. De todos modos el mayor enemigo en este caso creo que es la prisa… y sobretodo el hecho de que ordenas algo y mientras el pitufín ya la ha liado con 10 cosas más… como pueden ser capaces de multiplicar el caos de esta manera? xD yo a veces me meo de la risa en serio… con esos ojitos que nos miran… y el desastre en el fondo 😉

  • Cuestión de madres

    noviembre 21, 2018 at 8:40 am

    Recordárselo cada día hasta que lo interioricen y luego ya les sale espontáneamente 😛 Eso es lo que ha pasado en mi casa

  • Mahelvamp

    noviembre 22, 2018 at 12:27 pm

    Me encanta el post. En casa la peque ayuda, ordena sus cosas, pone su mesa, la recoge..falta que ayude un poco más en la cocina por ejemplo (pero es que cocinamos poco y muchas veces ella no está).
    Intentaré poner en práctica tus ideas.
    ¡Saludos!

  • Vero de La Opinión de Mamá

    noviembre 22, 2018 at 4:16 pm

    Me encanta este post, creo que en todos los colegios deberían imprimirlo y darlo a los padres!!!

    1. Nuria

      noviembre 25, 2018 at 9:00 pm

      Jajaja, pues igual no era mala idea. Muchas gracias por tu comentario. Me alegro mucho de que te haya gustado el post

  • Nananá Mami

    noviembre 25, 2018 at 10:14 am

    ¡¡Fantástico post!!
    Los peques tienen que colaborar en casa y muchas veces por las prisas, los padres acabamos haciendo lo que ellos solos son capaces de hacer. Es cierto que debemos armarnos de paciencia pero después con el tiempo no tendremos que pedirles que recojan sus juguetes o se laven las manos..o pongan la mesa. Quizás cuando llegue la preadolescencia.. se lo tendremos que recordar yo es que estoy pasando por eso con la mayor..sin embargo el peque está en esa edad en la que quiere ayudar a todo.

    1. Nuria

      noviembre 25, 2018 at 8:57 pm

      Esas edades en las que están receptivos son las que tenemos que aprovechar. Pero las prisas, sí, qué malas consejeras. Jajaja. Me alegro mucho de que te haya gustado el post. Muchas gracias por tu comentario.

  • Carolina mamá ríe

    noviembre 26, 2018 at 11:13 am

    Al menos en mi caso la clave está en el primer párrafo del post. La teoría me la sé, pero a la hora de la verdad, tardo menos en hacérselo yo que él. Y así mal vamos. Aunque también es cierto que cada vez intento controlarme más y dejarle su espacio.
    Me ha parecido un post interesantísimo.

  • Isabel @vetymami

    diciembre 3, 2018 at 10:35 am

    Porfa, puedes especificar más en la creación de ese proyecto educativo para cada hijo? Es decir, como planificar sin saber cuando tu hijo será capaz de hacer algo? No se si me he explicado, es decir que si nos puedes dar tus pautas, que son fantásticas, para llevar a cabo este proyecto??? Me dedico a la educación, pero de más mayorcitos, y con mi peque de 2 años estoy perdidisima!!! Mil gracias, gran post, como siempre

    1. Nuria

      diciembre 12, 2018 at 6:59 pm

      Pues tengo un post pendiente sobre ellos. A ver si lo saco pronto. Muchas gracias por tu comentario. Me alegro de que te haya gustado el post

  • Julia

    diciembre 11, 2018 at 9:10 am

    Hola Núria,

    Gracias por este post, es justo (con la tabla de rutinas) lo que estaba buscando 🙂

    Una pregunta: dices para reforzar usar la descripción de lo que ha hecho el niño (“mira, se ha lavado los dientes, papá”). En casa lode solemos hacer así muchas veces y a mi me sale siempre un “muy bien” cómo reacción. Sí no quiero “motivar” a mi hijo con elogios, está reacción se podría mejorar, verdad? ¿Me ayudas a encontrar otra forma de reaccionar? O le estoy dando demasiadas vueltas al tema y en esta situación está bien ya queno antes hubo la descripción neutral de lo que hizo?

    Muchas gracias!

    1. Nuria

      diciembre 12, 2018 at 6:40 pm

      A ver, yo creo que no tenemos que volvernos locos tampoco. En mi opinión hemos de evitar el halago constante u sistemático, pero no pasa nada por hacerlo de vez en cuando. Ahora bien, para motivar pues igual no es lo suyo hacerlo solo y siempre de esa forma. Describir la conducta además, le da más valor a la misma, concreta que es lo positivo (muy bien es muy general), y alarga el tiempo de conexión con los niños.
      Las miradas de complicidad, guiños de ojos, chocar la mano pueden servir también y, sobre todo, para mí, expresar agradecimiento.
      A ver si dentro de un tiempo hago un post más concreto.

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