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Cómo hacer que los niños se porten bien

Todos queremos niños obedientes, aunque si reflexionamos sobre el tema, da un poco de miedo. Creemos que los niños tienen que obedecer aquí y ahora si bien luego queremos ciudadanos críticos. Las dos cosas a la vez… complicado. Por eso quiero empezar explicando que por obediencia no entiendo sumisión. Entender esto ha sido muy revelador para mí ya que ya no rechazo el concepto. Anteriormente me daba miedo caer en un excesivo autoritarismo que hiciera que me hijo no desarrollara el pensamiento crítico, que le volviera un borrego, vamos. Pero, por otro lado, temía que al huir del sometimiento pudiera caer en la excesiva permisividad. Así que yo, en realidad, no quiero hacer que los niños se porten bien, que obedezcan. Lo que yo quiero es que mis hijos QUIERAN OBEDECER o, mucho mejor explicado por María Montessori:

Conseguir la obediencia de individuos que han desarrollado bien su voluntad pero que deciden seguir la nuestra por su propia elección, eso es muy diferente.

Dicho esto y dejando claro que esto no se trata de criar monos de feria, hay una serie de trucos que pueden ayudarnos a que nuestros hijos obedezcan primero y quieran obedecer, que es el objetivo final, después.

Estrategias para hacer que los niños se porten bien:

Con respecto al niño

  • sentido del humor: relaja y distiende el ambiente, cambia el foco cuando hay tensión
  • empatía: ponerme en el lugar de los miniseres para, según cómo estén y lo que necesiten (física y emocionalmente), saber más o menos por dónde tirar. Procuro siempre ir al foco del comportamiento y muchas veces es lo que determina cómo debo reaccionar para solventar la situación; por ejemplo, si detecto que quiere que le haga caso, cosa que incluso le pregunto directamente, pues se lo hago y ¡problema resuelto!
  • dar alternativas: si quiero que se vista y desayune y él quiere hacer cualquier cosas menos estas, le propongo que elija qué va a hacer primero. Así la criatura siente que también tiene poder a la vez que le delimitamos muy claramente qué es lo que hay que hacer.
  • anticipación: este truco lo uso en dos situaciones. Cuando vamos a un sitio nuevo por ejemplo, le explico cómo va a ser, para qué vamos, qué va a pasar, cómo hay que estar, qué podemos hacer si necesitamos algo… También lo uso ante situaciones que ya conozco de antemano que son generadoras de conflicto. Por ejemplo, salir de la bañera. Tenemos establecido que cuando mamá se pone el pijama es el momento de salir. Además es una ayuda visual, la menda empijamada, lo que también ayuda al cumplimiento.
  • enseñar habilidades: entendidas como capacidades físicas. Un ejemplo claro sería ponerse los calcetines. Ayuda mucho explicar cómo lo haces tú, observar cómo lo hace la criatura para darle trucos para ser más eficaz (“ten las dos manos libres para usarlas a la vez y sujeta el calcetín haciendo la pinza”). Cogerle las manitas y hacer guía física también facilita su aprendizaje. Y luego práctica, práctica y más práctica por su parte y aliento, aliento y más aliento por la nuestra.
  • generar hábitos: para esto necesitan primero haber desarrollado la habilidad física y tú tienes que ser un martillo pilón para que la práctica se convierta en un hábito.
  • establecer rutinas: esto hace que todos sepamos qué hay que hacer en cada momento lo que aumenta la probabilidad de que se cumplan las normas y ,según pasa el tiempo, de forma más autónoma y con menor reticencia a hacerlo. Las rutinas pueden ser simplemente el orden en el que hacemos las cosas; si las tienen que hacer ellos, necesitaremos que previamente desarrollen la capacidad y el hábito, aunque este está íntimamente relacionado con la rutina.
  • reforzar los comportamientos adecuados: aquí tengo un poco de dilema por aquello de no acabar convirtiendo al niño en un ser dependiente del halago ajeno sino con regulación y gratificación interna. Pero luego pienso, qué leñe, a mí también me gusta que me digan que lo hago bien. ¿O no? Sí que procuro comedirme, ir retirando refuerzos o hacerlos de forma intermitente con comportamientos que ya tenga muy asimilados. Lo que sí he descubierto es que la mera descripción de la conducta (“te has puesto los calcetines y los calzoncillos” que solo leído suena raruno pero con la comunicación no verbal mejora mucho) es muy, muy reforzante para los niños.
  • hacer el lío: suena fatal, lo sé. Pero no se trata de engañar sino de cambiar el foco para evitar una situación complicada y absurda que no vaya a aportar nada postivo. No me refiero a evitar siempre momentos frustrantes ni a evitar que se enfaden o entristezcan. En estas ocasiones lo que procuro es acompañarles emocionalmente. Pero si el niño está cansado y se obceca con algo que no puede ser… prefiero tirar por otro camino. El sentido del humor aquí es un gran aliado.
  • flexibilidad: hay momentos en los que no podemos pedir que hagan determinados comportamientos. Si nos hemos quedado dormidos por la mañana y el niño está grogui y nosotros angustiados porque vamos a llegar tarde, no tiene sentido exigir al peque que se vista y rápido; le vestimos y punto.
  • normas en positivo: muchas veces los padres parecemos metralletas del NO. “NO hagas eso, NO toques allí, NO te levantes”… Es muy desagradable para cualquier ser humano que te estén bombardeando constantemente de esta forma y no genera aliento para cumplir las normas. Así que mejor dar indicaciones en positivo ya que, además, son más concretas y hacen que el niño sepa qué hacer.
  • Justificar por qué NO: ayuda mucho a que cumplan las normas explicar por qué algo no se puede hacer (nunca, por en ese momento o en ese lugar) ya que siempre tienen una base, es decir, las normas que ponemos obedecen a algo. Por ejemplo pedir que tengan cuidado para que no se salga el agua de la bañera porque habrá que limpiar el suelo, nos podemos resbalar y caernos…
  • respetar tiempos: a veces es cuestión de ceder, de dejarles jugar unos minutos más

Con respecto al adulto

  • paciencia y más paciencia: es la clave absoluta, el camino más largo pero más respetuoso y eficaz. En exceso, pues tampoco porque nos puede llevar a ser demasiado permisivos. Me refiero más bien a no gritar, a no alterarnos con los niños y, cuando no se pueda más…
  • retirarme si voy a explotar: si el día ha sido largo, si la tarde está siendo dura porque tengo mucho que hacer y ellos están penosos, si llevo repitiendo mil veces por las buenas algo… intento no acabar pegando una voz o diciendo algo inadecuado así que cuando veo que le estoy encendiendo me piro. Si no me puedo ir porque hay peligro de que alguno se despeñe, intento distraerme, hacer algo para no pensar en lo hartita que estoy sino en lo que estoy haciendo, mirar el móvil…
  • seleccionar luchas: los comportamientos de los niños son en su mayoría normales en el sentido de característicos de su edad y de sus capacidades, conocimientos y razonamiento. Por tanto, no me obceco ante conductas que sé que superará con el desarrollo o que, pensándolo bien, probablemente es incapaz de realizar de otra forma ahora mismo. De esta forma me ahorro muchas correcciones absurdas que crearían mal ambiente y gastarían mis escasos recursos. Estos los centro en pocos comportamientos que sí considero fundamentales por poder suponer un riesgo o por estar preparado él para realizar correctamente. Creo que la mayor parte de los comportamientos de los niños no son peligrosos ni tremendamente importantes de corregir. Más bien que nos ponen nerviosos, socialmente no están aceptados… Yo, por ejemplo, me pongo bastante negra con los ruidos pero el problema es mío y no es algo “malo” sino que el desarrollo psicomotor todavía es digamos tosquillo y claro, cerramos las puertas que da gusto oírlas (más bien no). Por eso, antes de decirle “no hagas/ haz” intentando corregir un comportamiento, intento pararme a pensar si es realmente importante o si lo que está haciendo es “normal”, aunque a mí en ese momentos me moleste/interrumpa…
  • no luchar: si, acabo de decir que selecciono las luchas, lo sé. Pero es en sentido metafórico. En realidad, intento evitar una lucha de poder con mi hijo porque no aporta nada más que sentimientos negativos y confusión en el niño. El “porque lo digo yo” no me sale por ahora, veremos cuánto tarda en escapárseme, y no me gusta nada.
  • observar la situación desde fuera: como si lo que estuviera ocurriendo le pasara a tu vecina (a veces da hasta risa); con ello ganamos en objetividad y nos nos dejamos llevar por impulsos sino que planificamos cómo salir del entuerto educando a la vez. Esto me lleva al siguiente punto…
  • concentración: para educar con conciencia y buscar oportunidades educativas en lo cotidiano, hay que estar concentrados. Son los antagonismos de la crianza: cuando mas reventado estás en la vida, más concentrado tienes que estar. Y hay que estarlo para ser capaz de analizar la situación, reconducirla y aprovecharla para educar.
  • autocuidado: estar bien con una misma para estar bien con ellos. Esto me lo aplico cero o nada, pero estoy en ello. También es cierto que cuando los niños son muy pequeños implican mucha más supervisión y hace que tengamos menos vida personal.

¿Qué estrategias utilizáis vosotros en relación con el comportamiento de vuestros peques? ¿Os parecen útiles las mías?

Espero tus comentarios 😉

 

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Comments (17)

  • Teresa

    mayo 15, 2018 at 8:33 pm

    Me ha encantado. Muy útil y claro en las explicaciones. Ahora toca ponerlo en practica

    1. Nuria

      mayo 15, 2018 at 8:39 pm

      Muchas gracias, Teresa. Me alegro de que te haya gustado. Muchas gracias por tu comentario

  • NeurasDeMadre

    mayo 15, 2018 at 9:07 pm

    Me ha gustado mucho! Que post más completo! Y mira ahora mismo me viene genial que estamos en un momento un poco de crisi con el mayor….lo pondré a la práctica, siempre viene bien recordar, una abrazo!

    1. Nuria

      mayo 15, 2018 at 9:47 pm

      Muchas gracias por tu comentario. Ojalá te sirva porque anda que no es difícil esto de educar

  • Ama_nece

    mayo 15, 2018 at 9:52 pm

    Genial post, muy de acuerdo en todo. A mí me vendría genial ser capaz de ponerle humor a algunos momentos….

    1. Nuria

      mayo 15, 2018 at 9:56 pm

      A veces cuesta mucho ponerle humor… yo creo que con la práctica te sale más y además te das cuenta de los efectos tan positivos que tiene y te sale hacerlo. Pero hay que venirse muy arriba a veces jajaja. Yo en ocasiones lo uso pero muy forzado, que el niño no me lo nota pero yo por dentro no estoy nada en plan festival del humor sino más bien de muerte y destrucción jajaja. Muchas gracias por tu comentario

  • Planeando ser padres

    mayo 16, 2018 at 10:08 am

    ¡Es un post genial! Yo estoy intentando moderarme también en los halagos, porque con todo lo trasto que ha sido mi hija, ahora me da esa sensación de que empieza a obedecer, a escuchar, a colaborar ¡y me paso el día haciéndole fiestas y palmas! El problema es que ya se queda a la expectativa y si no le jaleas cualquier acto se me viene abajo porque cree que lo ha hecho mal.

  • Adela

    mayo 16, 2018 at 8:43 pm

    Me faltan ejemplos de todo lo que dices/haces…pero los truquis son geniales

    1. Nuria

      mayo 16, 2018 at 9:07 pm

      Toda la razón, pero es que se haría muy largo jejeej, pero pregunta, pregunta.

  • Marina (Trucos de Familia)

    mayo 18, 2018 at 9:18 am

    Estupendo el post, Nuria!

    Creo que centrarnos en controlarnos nosotros es lo más importante. También me parece positivo asumir que punto medio entre pasarnos con halagos o con noes tiene que ser amplio o no hay quien críe, jajjaja.
    Por cierto, la cita de la señora Montessori ¿suena o no suena a secta? O estoy yo ya muy pallá.

    1. Nuria

      mayo 20, 2018 at 3:02 pm

      Jajaja, pues no lo había pensado, la verdad. Pero, ¿quieres que tus hijos quieran obedecerte o no? . Creo que la parte de “han desarrollado bien su voluntad” elimina secta . Gracias por comentar .

  • Encías Gum

    mayo 24, 2018 at 2:11 pm

    Hola, Nuria. ¡Qué post más chulo! Nos han gustado mucho los consejos y estrategias que has dado para conseguir que los niños se porten bien, nos han parecido muy útiles. Aprovechando que fue el Día Internacional de las Familias, nosotros también hablamos de ello en nuestro blog –Enciasgum-, y proporcionamos varios consejos para mejorar la vida en familia. Nos gustaría mucho que le echaras un vistazo al post y nos dieras tu opinión. Te dejamos el link por si te animas a pasarte: http://www.enciasgum.es/dia-internacional-de-las-familias/

    1. Nuria

      mayo 25, 2018 at 3:28 pm

      Muchas gracias. Me alegro de que os haya gustado. Vuestro post está genial también (pero no dejéis enlaces en comentarios jeje). Un abrazo y muchas gracias por pasaros y por vuestro comentario.

  • Sara

    mayo 24, 2018 at 9:23 pm

    Ya te lo dije por Instagram, pero te lo repito por aqui: estupendo post. Deseandito de escucharte en el podcast

    1. Nuria

      mayo 25, 2018 at 3:26 pm

      Muchas gracias, Sara. Espero que el podcast te guste. Y a ver si hago una secuela de este post, que hay mucha tela que cortar.

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