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18 meses de vida

No sé por qué, pero me da la sensación de que 18 meses de vida es como un hito. El año y medio. Puede ser porque con mi primer hijo fue la edad a la que comenzó a andar, tal vez porque sea una cifra más o menos redonda. Pero me ha apetecido recoger cómo está El Nuevo a esta edad. Ahora que lo pienso, creo que la razón radica en el cambio brutal que ha pegado.

De bebé, bebé, era un solete, increíblemente sonriente, alegre. A las pocas semanas de vida me miró una madrugada y tuve la conexión más intensa que he tenido jamás con nadie de esa forma. Las hormonas influirían, claro. Pero después, cambió. Estaba seriote y parecía un señor de Murcia. Bastante quejoso. El invierno pasado fue muy duro porque a sus #jorrornaits terribles se sumó en que  no se iniciaba en la alimentación complementaria de ninguna manera; ni sólido, ni triturado ni mediopensionista. No había manera. Y así, hasta los 14 meses largos más o menos. Poca alegría en el cuerpo y bastantes lloros y gimoteos. Pero yo le quería. Y le hubiera seguido queriendo, vamos, pero es que, además, yo sabía que él no era así.

Y el tiempo me dio la razón porque ahora… ¡ahora es un solete de nuevo! Tenía claro que su carácter no era el de este invierno. ¡Clarísimo! Que para eso le he parido.

niño sonriendo

Y así es El Nuevo a sus 18 meses de vida:

  • en cuanto oye media nota musical se pone a bailar. Vamos, que el otro día sin ir mas lejos se pego un bailoteo al escuchar ¡la alarma de la Thermomix! Sube las manos hacia arriba que parece un festivalero.
  • adora a su hermano sobre todas las cosas. Le persigue para jugar constantemente (cosa que no siempre al mayor le hace mucha gracia)
  • le gusta el cachondeo cosa fina. Simpre anda buscando la complicidad y la risa.
  • se come lo suyo y lo de su prima. Cuando quiere, claro. La fruta divinamente, sobre todo melón y sandía. Como se nota que aún no tiene el sesgo cultural de que la fruta y la verdura no están ricas. Y los yogures son otra afición constante en su vida
  • el agua le gusta menos, pero ya hemos visto que lo que no le mola es la ducha o el grifo encendidos y que le eches agua sobre la cabeza. Bañarse con su hermano uf, eso le chifla desde hace una semanas
  • a partir de que su padre se ha hecho cargo de las noches ¡nos ha cambiado la vida! Hace alrededor de un mes iniciamos nuestro particular método padre y ¡éxito rotundo!
  • ha empezado la guarde como si la dirigiera el mismo
  • es muy observador, se fija y cosca de todo
  • imita muchísimo a su hermano mayor
  • le gusta mucho ir andando por la calle
  • le están saliendo dientes a borbotones: un incisivo lateral superior empezó a asomar a la vez que las dos muelas inferiores y se ha unido un incisivo lateral inferior
  • ha pegado un buen estirón este verano pero sigue siendo de tamaño recogidito por ahora. Eso sí, las chanclas de la piscina que estrenó al poco de su compra, ahí se quedaron. En tan solo unas semanas ya no le cabían.
  • maestro en expresar disconformidad, qué arte para lanzar objetos con enfado
  • buen viajante en coche
  • experto en abrir el cajón de los trapos

La verdad es que, pese al agotamiento normal de la bimaternidad, nos está dando mucho vidilla la criatura. Además, como seguramente sea el último pues es como si a veces, cuando no te dejas arrastrar por la vida, me parara y saboreara más el momento.

No echaré de menos este cansancio, no echaré de menos tener que estar con mil ojos, ni la intensidad constante, los lloros por falta de lenguaje o el no parar ni un segundo. Pero sí echaré de menos esos piececitos, ese deambular inestable, esa risa floja y esas miradas que buscan complicidad y están cargadas de inocencia.

18 meses desde que saliste de mí, 18 en el mundo pero 27 en MI mundo.

¡Te queremos, pollo! Gracias por existir, y, sobre todo, por existir así.

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Comments (10)

  • Elena

    septiembre 14, 2018 at 5:17 pm

    Por favor, cuenta lo del método padre!!! A ver si puedo mejorar las mías….

    Me encantan tus post, es un gusto leerte. Pendiente del siguiente.

    1. Nuria

      septiembre 14, 2018 at 8:47 pm

      A ver si saco un hueco y cuento cómo lo hemos hecho, aunque no tiene mucha ciencia jeje. Muchas gracias por tus palabras, motiva mucho. Un beso y gracias también por leerme y dedicarme tu tiempo comentando.

  • Maria luisa

    septiembre 15, 2018 at 1:21 am

    Para comérselo! 🙂

    1. Nuria

      septiembre 15, 2018 at 11:15 am

      ¡Gracias, reina mora!

  • lalocadelpelogris

    septiembre 15, 2018 at 2:32 am

    Mi mayor y de momento único también tiene 18 meses y si creo es una edad muy especial. Empiezan a mostrarse como son y a mirar el mundo con otros ojos . Es fascinante. Yo en las últimas semanas estoy disfrutando más que nunca mis tardes a solas con el. Bonita edad. Disfrutemosla

    1. Nuria

      septiembre 15, 2018 at 11:15 am

      Hay que disfrutar, sí, porque es agotador pero pasa. Gracias por leerme y comentar.

  • Luciaelsoldejulio

    septiembre 15, 2018 at 11:51 am

    Que bonito Nuria ! Me encanta cómo describes esa sensación de que poco a poco se va viendo la luz. Es que las noches malas nos afectan a nosotros y a ellos también ! El peque está pa comérselo

    1. Nuria

      septiembre 15, 2018 at 12:34 pm

      Muchas graciassss, guapa. La verdad es que estamos en un momento estupendo. No porque no sea agotador sino porque es muuucho menos agotador jajaja. Gracias por tu tiempo en leer y comentar.

  • Paula

    septiembre 15, 2018 at 10:00 pm

    ¡Qué majo! Yo también tuve una vez un momento de conexión muy bruto con el mayor cuando tenía algo más de un mes, lo recuerdo un montón. Y no me hables del calzado de verano… Mis niños no sé cómo lo hacen para reconcentrar la crecida de sus pies en estos meses, pero no gano para sandalias.

    1. Nuria

      septiembre 15, 2018 at 10:10 pm

      Sí, me acuerdo que hablamos de ese momento cuando comenté el mío. Ojalá pudiera sentirlo de nuevo . Ay, el drama de los zapatos… jajaja

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